Tu 1er KM.
Aprendé a correr con cabeza, sin lesionarte y sin exigirte de más
Querés empezar a correr, pero algo siempre te frena
- Miedo a lesionarte antes de agarrar ritmo
- Arrancar con ganas y abandonar a las pocas semanas
- Sentir que correr implica sufrir o exigirte de más
- No saber si lo estás haciendo bien o solo aguantando
El problema no es tu cuerpo, es cómo te dijeron que había que correr
- Te mostraron planes extremos
- Te hablaron de kilómetros, ritmos y marcas antes de entender el cuerpo
- Te hicieron creer que “si duele, sirve”
Acá te enseñamos a empezar de otra manera
- Entender qué le pasa a tu cuerpo cuando corrés
- Progresar sin romperte
- Ajustar el esfuerzo en lugar de aguantarlo
- Construir hábito antes que ego
Cuando corrés con cabeza, todo se ordena.
- Entrenás sin miedo
- Volvés a salir al otro día
- Sentís control, no agotamiento
- La constancia aparece sola
No necesitás experiencia previa, ni un estado físico ideal, ni sufrir para empezar.
Seguramente alguna vez escuchaste que correr es solo para algunos, que hay que tener un físico especial o una fuerza enorme para hacerlo. Y capaz hasta lo intentaste… y lo dejaste.
Pero la verdad es esta: correr no tiene por qué ser sufrimiento. No tiene que doler, ni agotarte, ni frustrarte para que empieces a ver cambios.
No existe una forma correcta de correr. No hay una fórmula mágica. Y no, no es que esto no sea para vos. Lo único que pasa es que nadie te enseñó a empezar de una manera que sea posible, real y amable con tu cuerpo.
Por eso creé este taller.
Para acompañarte desde el primer paso. Para enseñarte a escuchar tu cuerpo, a correr sin castigarte, sin lesionarte y sin abandonar a las dos semanas. Para que el proceso no sea una lucha, sino algo que puedas sostener y disfrutar.
Porque arrancar motivado es fácil. El verdadero desafío es mantenerse. Y eso es lo que vas a aprender acá: a hacer de correr un hábito, una rutina, algo que se integra a tu vida y no algo que te pesa.
Este taller no es para correr más rápido.
Es para que empieces, para que te animes, para que lo hagas sin miedo y sin presión.
Y dentro de unos meses, cuando mires atrás, te des cuenta de que no solo estás corriendo… estás haciendo algo por vos.
Si estás leyendo esto, no es casualidad.
Este es el momento de empezar.
Vamos a dar el primer paso.
⬇️⬇️⬇️⬇️⬇️⬇️⬇️⬇️⬇️⬇️⬇️⬇️